La puesta en marcha de este blog coincide con el tercer aniversario de la constitución de IDOKI. Una idea, un proyecto o quizá algo más que eso, al que Iñaki y yo dedicamos dos años de gestación.
Si nos remontamos 5 años atrás, aquellas ideas, aquel proyecto por el que nos pusimos en marcha y lo que se ha convertido Idoki en estos años, tiene pocas coincidencias en lo accesorio, pero sigue manteniendo el tronco, el alma y por ponerlo de una manera menos cursi y más empresarial, podemos decir que sigue manteniendo los valores por los que nosotros apostamos en un primer momento.
Iñaki y yo queríamos un proyecto de empresa no muy grande, con una importante base tecnológica que pudiera aportar mucho valor al producto y servicio final, con una filosofia basada en la sostenibilidad en el amplio sentido de la palabra, en la calidad y en la eficacia. Pero sobre todo queríamos un proyecto donde se respirara armonía, “buen rollo” y sobre todo un proyecto de personas y para las personas.
IDOKI se crea claramente por el empeño de dos personas y con el apoyo de los inversores tanto públicos como privados. Puede que suene de una manera muy tópica y no quisiera entrar en los tópicos clásicos (quienes nos conocen, saben que no somos de tópicos), pero el empeño de indicar en la web que el activo principal de IDOKI son las personas es por una razón de serio convencimiento.
Desde el inicio, esta fue la tarea más complicada para Iñaki y para mí. Queríamos personas altamente cualificadas, pero sobre todo buscábamos personas, buenas personas. Personas capaces de comprometerse con un proyecto, con IDOKI. Personas capaces de integrase en un equipo. Capaces de aportar, de liderar, de sufrir llegado el caso. Personas con ilusión, con ganas de trabajar, de compartir, de luchar, y en definitiva, con ganas de hacer suyo el proyecto IDOKI.
Así entraron primero Keltse (que ha decidido emprender un nuevo proyecto personal hace dos meses y ya no está en la empresa), luego Bruno, más tarde Koldo, a continuación Miren, con muchas dificultades Ximena por su condición de ciudadana del Ecuador. En enero de este año se incorporaron Izaro y Susana después de seis meses de trabajo en colaboración. Este mes se ha incorporado Iker después de varios meses en beca y de la misma forma se incorporará Jugatz una vez que finalice la suya. Ibone y Maite son dos figuras importantes en la organización que se incorporarán en breve una vez que finalicemos los acuerdos establecidos con la EHU/UPV. Tampoco nos olvidamos de Ines y de Elena, que durante un pequeño periodo de tiempo han colaborado con nosotros para realizar sus prácticas.
Todas ellas componen IDOKI y fueron reclutadas por su cualificación profesional. Pero tal y como se les indicaba en la entrevista, IDOKI es una apuesta de riesgo, con compromisos que van más allá de unos horarios establecidos y con unos objetivos de empresa que requieren uno de los puntos más críticos que establecimos en la selección, la capacidad de implicación.
Todo está por hacer y por decidir, pero lo que cada uno hace, se ve, se aprecia y sobre todo se siente. Desde el buen gusto a la hora de poner los productos en la entrada del laboratorio, hasta el compromiso a la hora de realizar la limpieza del laboratorio incluidos los cristales en la mudanza al nuevo laboratorio.
Por esta razón, nuestro más sincero agradecimiento a todas las personas que componen IDOKI. Por vuestro compromiso, por vuestras ganas de sacar el proyecto adelante y sobre todo porque habéis demostrado que en el punto crítico de nuestra selección dais la mejor nota que se pueda sacar.
ESKERRIK ASKO DANORI.