Higiene natural Escrito por Andoni

Lactobacillus

Lactobacillus

Tal vez alguien pueda pensar que soy demasiado insistente, pero en junio ya adelanté que en el momento en que los productos ginecológicos de IDOKI salieran al mercado ampliaríamos esta información.

En el anterior post “Higiene ¿tan íntima?” finalizábamos explicando el por qué de la necesidad de no destruir nuestra flora saprófita con la utilización de productos desinfectantes excesivamente potentes y hablábamos de la contaminación de microorganismos patógenos como si su colonización en nuestro cuerpo ocasionara irremediablemente una infección, y por ello, mejor destruirlos, eliminarlos como sea. Pero la naturaleza es mucho más interesante.

En realidad, nuestro cuerpo es un ecosistema, asombraros con las cifras. Tenemos aproximadamente 10E14 células, de las cuales sólo el 10% son humanas, es decir, que “llevamos encima”  una millonada de células que pertenecen a otros seres vivos, microorganismos que viven en nuestro cuerpo; pero también podemos decirlo de otra manera: que nuestro 10% de células humanas viven en un variadísimo ecosistema formado por un 90% de microorganismos. Podemos vivir y desarrollarnos gracias a esos “bitxos” que denominamos flora normal o flora nativa, y cuya adecuada denominación es la de microbiota natural. ¿Dónde se encuentran?  Prácticamente en todas las zonas de contacto con el exterior: la piel y las mucosas. La flora más conocida es la de nuestro intestino, sobre todo por la publicidad televisiva de ciertos alimentos funcionales, pero es de suma importancia para nuestra salud la microbiota de la piel. En esta ocasión y para que comprendáis la composición del gel de higiene íntima de IDOKI voy a comentar la de la región genital y del periné, ya que hay flora normal asociada en las regiones genitales externas masculinas y femeninas.

Debido a su amplia superficie, a la cantidad de sus secreciones y a su pH ácido, la vagina es un nicho muy rico en flora o microbiota normal, formada por especies de bacterias como los Lactobacillus, que componen el 90% del total; también se encuentran hongos (levaduras) del género Candida e, incluso, protozoos del género Trichomonas, y se pueden detectar pequeñas cantidades de herpes virus. La población microbiana de la vagina está muy equilibrada, de manera que si se producen alteraciones en ella ciertos microorganismos que la componen (Candida, Trichomonas) pueden comportarse como patógenos oportunistas y dar lugar a infecciones (vaginitis). Para que esto no ocurra la clave está en mantener el equilibrio con un 90% de Lactobacillus, que son los responsables de mantener un pH ácido y que todo esté en orden.

Para ello, las estrategias terapéuticas que podemos realizar relativas a las infecciones vaginales pueden ser, por un lado, esperar a que se produzca la infección, realizar un tratamiento antibiótico o antiséptico potente que destruya todos los microorganismos y, posteriormente, esperar a  que se recomponga la flora natural o, por otro, llevar a cabo una estrategia preventiva aportando sustancias nutritivas, es decir, “dando de comer” a los Lactobacillus para que estén en plena forma y mantengan un buen equilibrio que impida el desarrollo de flora patógena. En el caso de que se produzca un desequilibrio, recomendamos utilizar productos naturales de amplio espectro selectivos a los microorganismos patógenos u oportunistas y al mismo tiempo complementarlo con una sustancia que aporte nutrientes y energía a la flora natural. Estos componentes son los que forman parte del gel de higiene íntima de IDOKI. Por un lado propóleo y camomila con acción antimicrobiana y calmante de la mucosa y, por otro, un prebiótico, que es el que aporta la energía necesaria a los Lactobacillus para crecer y desarrollarse.

En el próximo post seguiremos hablando de cómo ayudar a ese 90% de nuestro ecosistema gracias al cual podemos vivir y, además, estar más sanos, porque no os olvidéis de que la salud siempre se puede mejorar.

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