Hay personas que me preguntan cómo decidimos y creamos las líneas que posteriormente desembocan en los productos que introducimos en el mercado. Independientemente de los estudios de marketing, la valoración de otros laboratorios, capacidad técnica, etc., realizados fundamentalmente por otras personas que conforman IDOKI, voy a contar cómo me planteo yo, desde el punto de vista médico, dicha selección.
Aunque pueda parecer muy simple, mantenernos vivos consiste prioritariamente en “comer y no ser comido”, es decir, conseguir energía y elementos plásticos necesarios para nuestra vida y no convertirnos en lo mismo para otros seres vivos. Conviene saber que aún en la actualidad las infecciones son la primera causa de muerte en el mundo y, por desgracia, ejemplos dolorosos de esto los tenemos todos los días. Todos conocemos la elevada alarma que suscitan las posibles epidemias, como la última relativa a la gripe A, de la que hablé en el anterior post.
También hay que saber que la salud no es la simple ausencia de enfermedad; es un proceso más complejo donde lo importante es ser cada vez más resistente a sufrir trastornos y enfermedades. Por poner un ejemplo, en las actuaciones sanitarias anti-envejecimiento lo importante no es tan sólo añadir años a la vida, sino añadir vida a los años. Hemos conseguido cronificar las enfermedades y vivir más años hasta cumplir los cien habiendo enfermado a una edad temprana gracias a los avances en medicamentos y en la cirugía, cada vez más tecnológica, pero para nosotros en IDOKI la cuestión está en retrasar la aparición de las patologías hasta edades cuanto más tardías mejor. Este es uno de nuestros objetivos.
En nuestros inicios en IDOKI nos hemos fijado en el tejido epitelial: piel y mucosas. ¿Por qué?, porque es la principal vía de entrada, contaminación e infección de microorganismos en nuestro cuerpo (y ya hemos hablado de la importancia de que no “nos coman”). Una piel y unas mucosas sanas conseguirán impedir con mayor eficacia la acción de las bacterias, virus y hongos en nuestro cuerpo, tanto a nivel local como en su camino hacia estructuras más profundas.
La piel es un órgano muy importante, no es simplemente un tejido de recubrimiento. Tiene una función metabólica similar al riñón, es el órgano más grande que tenemos – pesa entre tres y cuatro kilos – ,nos protege de las agresiones del medio ambiente y controla la temperatura y los líquidos corporales. Para ver la importancia que tiene es interesante saber que durante el desarrollo del embrión en el útero materno el sistema nervioso (cerebro, médula, etc.) se forma a partir de las células que posteriormente constituirán la piel. De ahí la gran cantidad de receptores nerviosos que la piel posee, encargados fundamentalmente de la defensa inmunitaria y de la vida. Así pues, tener una piel joven y sana no es tan sólo un concepto estético, sino médico. Impedir el envejecimiento de la piel, además de darnos la apariencia de que el tiempo no pasa por nosotros, elevará nuestro nivel de salud, ayudándonos a prevenir una gran cantidad de trastornos. Lo mismo podemos decir de las mucosas, que realizan parecidas funciones a las de la piel y de las que hablaremos en próximas colaboraciones.
Por todo esto, en IDOKI hemos desarrollado productos dermatológicos que nutren e hidratan la piel y ayudan a mantener el correcto equilibrio de humedad, grasa y acidez para procurar un adecuado funcionamiento de la misma. También comercializamos productos que tienen principios activos con propiedades antimicrobianas, contra bacterias como el Estafilococo aureo o el Estreptococo piogenes, en hongos como las cándidas y dermatofitos, y en virus como los del herpes simple. Entre ellos cabe resaltar el gel activo purificante reparador. Este gel contiene una combinación de dos principios activos: propóleo, que posee unas excelentes propiedades antimicrobianas – aplicándolo en la cara hemos comprobado su eficacia en el Propionibacterium acnes, bacteria causante del acné y las foliculitis – y la centella asiática, una planta con una gran capacidad reparadora y cicatrizante. Las pruebas que hemos realizado en el laboratorio son francamente buenas, al igual que las críticas que hemos recibido por parte de los consumidores que han utilizado este gel.
Con la misma idea de protección hemos continuado con el desarrollo de productos de higiene íntima femenina, y ya estamos inmersos en la mucosa del aparato digestivo, diseñando un protector de la mucosa gástrica. Los próximos proyectos combinarán productos con acciones sobre piel y mucosas con otros que nos procuren un aumento del bienestar, cumpliendo uno de los objetivos de IDOKI: aumentar nuestra vitalidad y conseguir que la frase añadir vida a los años contenga algo más que palabras bonitas.