Algunas personas me habéis sugerido que contara cómo comenzamos el desarrollo de un producto, cómo se decide los componentes que lo forman.
En IDOKI tenemos una manera un poco diferente de comenzar a plantear un nuevo producto. Por supuesto que estudiamos el mercado existente y los productos de la competencia, pero lo que prima es nuestra experiencia en el campo de la Medicina Natural, donde hemos detectado, por un lado, en qué áreas los principios y las sustancias naturales son eficaces y, por otro, qué necesidades hay en este momento, qué podemos aportar de innovador y necesario en cada campo.
Así, a la hora de plantear el gel de higiene íntima que hemos comercializado, además de incluir productos y principios naturales de primera calidad y de conocer perfectamente sus acciones, el diseño del producto y la elección de sus componentes se basan en un conocimiento escrupuloso de la fisiología y la patología de la región genital, y con ese objetivo se diseñó el gel. De esta manera, el gel tiene en cuenta que la mayoría de las vaginosis y las vulvo vaginitis se deben a desequilibrios en la flora vaginal. Esta flora, si está en equilibrio, protege a la mujer, por lo tanto un objetivo prioritario será mantenerla adecuadamente.
En este sentido el gel tiene un componente que denominamos prebiótico, que es en realidad un alimento para la flora; pero además nuestro prebiótico tiene características diferenciadoras, como es el ser un excelente alimento para la flora saprofita (la normal o buena, para entendernos) pero no así para la patógena. De esta forma proliferan, crecen y se desarrollan los microorganismos protectores, inhibiendo a los patógenos y manteniendo un buen equilibrio a favor de la flora normal, y estamos hablando de los famosos Lactobacillus.
Junto con este efecto preventivo de cuidado y protección de la flora beneficiosa, en el caso de que exista una contaminación o un desarrollo de microorganismos patógenos, hemos elegido un producto natural que tiene una excelente acción antimicrobiana y, además, de amplio espectro: actúa frente a bacterias, hongos y levaduras, cándida y virus como los del herpes. Esta sustancia es el propóleo o própolis, producto elaborado por las abejas que protege al panal de los microorganismos patógenos. De forma similar a lo que hemos explicado del prebiótico, el própolis tiene una acción específica sobre los patógenos sin alterar a los microorganismos que forman la flora saprofita o natural.
¿Cómo han conseguido las abejas crear un producto con esta acción tan específica? Lo explicaré en el próximo post.